Cosas de brujas.

Imaginaros en una playa, una noche estrellada, buena compañía vuestro barco bien fondeado , una baño nocturno , que sienta de maravilla, y para completar el cuadro una “Queimada”. Sí, sí, esa pócima gallega con aires de brujería, “Meigas” (en las que no creemos, pero haberlas hailas).

Sin conjuro, ni cosas raras, se puede hacer una queimada en la playa, no conviene hacerla en el barco pues corremos riesgo de incendio, además para estas cosas la playa es mas agradable. Debemos prever la jugada y llevarnos una olla de barro y un cucharón con mango largo, azúcar abundante, fruta variada (naranjas, limones, manzanas, peras, etc. ) y unos vasitos. Ponemos en la olla un par de litros de orujo, que sea bueno , sino se quemará todo y ¡adiós queimada¡ (con esta cantidad tomaremos un par de chupitos unas 8 personas), añadimos un cuarto de kilo de azúcar mas o menos , depende de lo dulce que os guste, y a continuación agregamos la fruta que tengamos a mano cortada en “gajos”( media luna , que queda muy apropiado ). Ahora lo importante: encenderla. Cogemos un poco de azúcar con orujo del fondo, dejamos caer el sobrante hasta que nos quede casi seco el azúcar y con un mechero le damos fuego por abajo; cuando vemos la llama azul vamos acercando lentamente el cucharón a la olla dejando que se extienda por la superficie y empezamos a remover. De vez en cuando llenamos el cucharón procurando que no vaya fruta dentro. Lo levantamos y vamos dejando caer el liquido ardiente, veréis qué bonito!. Tened cuidado con no salpicar, ¡quema!. Para finalizar, al cabo de un rato, sopláis con cuidado sobre la superficie: si se apaga ¡listo!, si no habréis de seguir removiendo, hasta que el alcohol se queme mas y se apague con facilidad. Alguno pensará que me olvide del café ... pues no, como en todo hasta en la queimada hay dos líneas básicas de preparación, la llamada purista y la... moderna , está claro a la que pertenezco no?... solo fruta, orujo y azúcar... Buen provecho. Ricardo Lagares Cobas